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Eren

Eren pertenece a los Soldados de la Línea. Y aunque guarda un temible secreto, su fidelidad es inquebrantable. Dará su vida como el resto de Defensores ante cualquier amenaza a su ciudad. Porque él es uno de ellos. Uno de los que portan las armas de otros camaradas caídos, y las blanden con destreza. Uno de los que utilizan los escasos viales de magia concentrada existentes. Uno de los que demuestran que la noble sangre de Tyrennor no está extinta, por mucho que todo el país está moribundo. Uno de los que, en definitiva, nunca dará un paso atrás.

Soldado de un ejército roto, Eren es un superviviente nato, experto en defender y contragolpear al enemigo.

Utilizar los viales de magia es un gran potenciador para las tropas de Tyrennor. Pero Eren tiene otras habilidades únicas, aunque prefiera ocultarlas.

Defenderé la Línea con mi vida. Soy el guardián del que nada ni nadie pasará”

Tyrennor

Tyrennor es un estado militar, ubicado en el corazón de Endarth.

Con todo su sistema social sujeto a una fuerte cadena de mando, sus soldados han tenido el sobrenombre de “Defensores”, debido a la imponente Muralla del Juramento, la cual salvaguarda su frontera oeste de los ataques de monstruos inimaginables provenientes del Pantano de Mandora.

Tyrennor siempre ha estado económicamente un paso por detrás del resto de países al no disponer de acceso al mar. Pero, por otro lado, ha sido el único en establecer sólidos lazos comerciales con los enanos de Atlius, lo cual ha desembocado en pequeños asentamientos de la raza de las montañas y cooperación en la construcción de fortificaciones conjuntas.

Indudablemente, la más imponente de ellas fue la muralla blanca de Taldrim, comenzada en el año 567 por el General Asmodio. A su finalización, once años después (año 578), el General trasladó las competencias de la capital a la nueva Ciudad Blanca, convirtiéndose así en uno de los puntos más avanzados tecnológicamente de todo Endarth.

En ese momento, Tyrennor había labrado su propio camino y estaba sólidamente asentado en Endarth: los ataques desde el pantano se repelían completamente y las escaramuzas en la frontera oriental con Damardas tampoco resultaban un problema.

Pero llegó la llamada de emergencia del Rey de los Elfos, y el General Asmodio ofreció la Ciudad Blanca para realizar el Concilio de Taldrim, juntando en una misma mesa a todos los líderes de Endarth. Y, aunque Tyrennor no quiso participar activamente en las Guerras del Norte, ofreció paso por sus tierras a las tropas de Damardas.

Como consecuencia, la engrasada maquinaria militar se sobrecargó. En el peor momento, los ataques se multiplicaron en el pantano y el Camino de las Cruces empezó a vomitar enemigos nunca antes vistos. Y, con la caída de Taldrim, el orgullo, la tecnología y la solidaridad del país fueron engullidos por la Corrupción. Junto con prácticamente todas sus almas.

Mini de Eren